"LAS PELEAS DE GALLOS
EN PUERTO RICO"
PUERTO RICO
es el paraíso en el deporte de las peleas de gallos, conocido
también como el deporte del pico y las espuelas y el deporte de
los Caballeros. En la Isla hay activas 128 galleras incluyendo
el Coliseo Gallístico de Puerto Rico en Isla Verde al lado del
aeropuerto internacional Luis Muñoz Marín y frente a la zona hotelera
de Puerto Rico.
En Puerto Rico se pelean gallos todos los días del año en distintas
galleras a través de la Isla, se apuestan millones de dolares
durante todo el año y las apuestas son legales, siendo el padre
de la ley de gallos el Sr. Rafael Martínez Nadal.
Se le conoce como el deporte de los Caballeros ya que es el deporte
donde usted juega verbalmente con otra persona desde un dolar
hasta miles de dolares durante una pelea sin tener que firmar
documento alguno empeñando solamente su palabra de Caballero y
al final de la pelea el perdedor muy caballerosamente paga al
ganador el dinero apostado.
Tenemos en Puerto Rico Galleras con todos los lujos y facilidades
donde varios días a la semana se reúnen un grupo de buenos deportista
y vienen personas de otros países a pelear sus gallos; este es
el caso del Coliseo Gallístico de Isla Verde en la zona hotelera
y a solo cinco minutos del aeropuerto Internacional por donde
llegan a Puerto Rico todos los viajeros procedentes del exterior.
Quiere decir que usted se puede dar un paseíto por la mañana a
Puerto Rico, juega su gallo y por la tarde regresa a su hogar
o continua disfrutando en uno de nuestros atractivos hoteles y
de la alegría y camadería del público puertorriqueño.
En el Coliseo de Isla Verde en particular se casan gallos (casar
es echarlo a pelear con otro de igual peso e igual edad) con postas
desde $ 200.00 en adelante hasta varios miles de dolares y luego
usted puede apostar a su gallo la cantidad de dinero que desee
con las personas que van al gallo contrario.
El deporte de los gallos en Puerto Rico es regulado por el Departamento
de Recreación y Deportes quien a su vez es la entidad que otorga
los permisos para operar las galleras. Por reglas ninguna gallera
puede casar mas de 35 peleas en un día de jugada regular que es
el equivalente a 70 gallos los cuales pelearan por espacio de
15 minutos máximo y donde interviene un juez de valla (valla es
el redondel donde pelean los gallos) que es el único que tiene
potestad de intervención durante todo el transcurso de la pelea.
Una vez casados los gallos los dueños de estos no vuelven a tener
contacto físico con los mismos en ningún momento( ya que los gallos
pasan a las jaulas de exibición para que el público los aprecie
antes de estos pelear) exepto cuando llaman a los dueños para
que armen sus gallos (armar es ponerle las espuelas en las patas
para que hieran a su contrario) y en todo momento estos son supervisados
por otro juez el juez del armadero.
Después de armado los gallos estos son entregados al juez de armadero
para que sean limpiadas sus plumas y patas para evitar cualquier
contaminación, sustancia extraña prohibida que se le pueda poner
al gallo para sacar ventaja. Luego de limpiados estos son llevados
a la valla por dos empleados del juez de armadero y entregados
al juez de valla con las postas,los gallos son metidos en dos
cajones de plástico para luego soltarlos a pelear y el publico
apostador tiene dos minutos antes de comenzar la pelea para realizar
las apuestas al gallo de su preferencia, luego de comenzada la
pelea el publico podrá seguir apostando a cualquiera de los gallos
y la pelea no podrá extenderse por mas de 15 minutos o puede terminar
en cualquier momento por muerte del otro gallo, huida (huida es
que luego de pasado el primer minuto de pelea uno de los gallos
no quiera pelear) o tumbe (tumbe es el que cualquiera de los dos
gallos no esté parado en sus dos patas por espacio de un minuto)
el cual perderá la pelea; si los gallos llegan al tiempo reglamentario
de 15 minutos y ambos están parados en sus patas o ambos están
acostados la pelea será declarada tabla (tabla es que los dos
gallos empatan y no hay ganador o perdedor) y el dinero entregado
a los dueños de los gallos en partes iguales.